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Nuestro por qué

Todo empezo paseando al perro, como cualquier otro día.

Estaba anocheciendo, era invierno y hacía frío.

Nunca pensó en lo solitaria que se encontraban las calles hasta aquel momento.

Nunca se sintió tan indefensa, tan pequeña, tan vulnerable.

Nunca sintió miedo… salvo entonces.

La próxima puedes ser Tú, tu mujer , tu amiga, tu madre o tu hija